El Enemigo Público
Francisco Brugnoli
Los mas jóvenes y las Escuelas de Arte

Extracto del articulo, cito textualmente:

La hegemonía, copamiento, por las vanguardias, sin embargo se contradijo con su capacidad de proyectarse en los grupos mas jóvenes. Estos formativamente, en su mayoría, en manos de las escuelas de arte universitarias carecieron de instrumentos de interpretación suficientes. Porque las escuelas como instituciones no tenían como darlos y por considerarlos por eso mismo, elementos desestabilizadores de su sistema impuesto-impositivo (paradoja para lo que se espera de una escuela de arte. Triste contraste con la situación pre 1973)  Así a estos jóvenes les quedaba como confirmación de su existencia, el rechazo de aquello que sentían los marginaba y el ejercicio de prácticas afirmadas en el yo. Entonces la reducción al gesto, y su huella, como autovaloración. El primitivismo y la irracionalidad como antítesis de toda elaboración. Forma centralizadas, alegorías del yo, fragmentadas, alegorías de disoluciones deseadas, de las muertes expresionistas. Contra el discurso el silencio, o el anti-discurso, al análisis material o racional oponen la sentimentalidad el afecto. Narración y autobiografía, primitiva descripción y confianza sólo en la propia historia, la propia marca, señal de supervivencia, necesidad de ir al origen.

Se autocalifican en contra de la vanguardia, se asimilan a una “trans-vanguardia”. Esta tendencia neo-expresionista se podría considerar inaugurada en 1982 (Benmayor-Tacla: Zapateo Americano. Galería Sur) estableciéndose en un período que se coincide en calificar de “desaliento”, “fatiga”, o “deflación” de las vanguardias (escena de avanzada). Su contrapartida se iniciará con la emergencia de otro grupo de jóvenes. Estos jóvenes comparecen públicamente como el “El Enemigo Público” en Galería Sur, abril 1985, y oponen al gesto sentimental, a la tacticidad sensual, su batería-código de elementos mecánicos, extraídos desde la gráfica cotidiana, “popular”. Desde una crítica tendenciosa se diría: a un neo-expresionismo oponen un neo-pop, new-wave.

“NEW-EROTICO / STORM / CALAMA-CRIMEN / EXIT / ROBIN / TROPICAL-WIFE / AMERICA-AMERICA / FROM CHILE NOW OR NEVER / CHILE DE MIEDO / ERROR / RAYO / SANTIAGO-RADIO / STORM / TOCADOR / ZIELO / DUNA”.

(Frases, palabras que se repiten en las obras de “El Enemigo Público”).

Al afán profundamente anti-sistemático (y habría que preguntarse si los gestos, frotados y manchas no son sino códigos internalizados) oponen una euforia de/por todo aquello que es consumido, codificado. El trazo del comics, frases, palabras, también desde allí y desde todo lugar común impreso. Signos, logotipos. Y lo más característico, el uso de plantillas y pintura spray, negación de un gesto sensible, exhibición de un consumo-consumido. El chorreado  se remplaza por el goteado, dripping, más casual, más lejano, menos personal. Si una superficie descubre la manualidad es atacada por el dripping, en un ocultamiento que exhibe el afán de negar. Remplazar el óleo por esmalte sintético, brillante (brillo también de poner en limpio) y duro, confirma ese mismo afán.

La forma prefiere ser decididamente fragmentaria, fragmentos de recolección, lugar del otro. Se sobrepasa la restricción del soporte pero se busca una estructuración de obra: todos a gran formato, todos a auto-retrato (pequeño formato), todos a disco, todos anónimos.
La crítica cultural no aparece enfrentada desde un yo diferenciador sino en el devolver, enfrentar, al espectador con su fascinante mundo consumista. Todas estas cuestiones se hacen ahora mas claras en el “Enemigo Público”. Las obras anteriores hacían primar el principio de euforia (la euforia también se lee proyección sentimental, energía y afecto) y se hacía presente una indiferencia (conformidad) sobre el proceso de significación, que contrasta ahora con el programa de ocupación del espacio galería, de los diversos soportes y hasta la exacerbación de un cierto barbarismo.

Estos jóvenes se integran heterogéneamente pero principalmente provienen del Instituto de Arte contemporáneo, donde participaron bastante irregularmente del proceso formativo. Por oposiciones se podría intentar virtualizar lo que pasa en las escuelas universitarias, podríamos apuntar en este sentido una no valorización positiva del elemento sentimental afectivo, no hablan de una soledad, no hablan de un actuar visceral, no rehuyen un discurso verbal (Taller de Artes Visuales, 1984).

Francisco Brugnoli

Director del Museo
de Arte Contemporáneo
Académico Universitario

Revista Apech, Nº 1,
Abril / Junio  1985
Paginas 8, 9, 10 ,11 ilustradas